38

Desescolarización



Queridísimas y queridísimos, me encontré estos papeles en el rincóndelvago, enviados por una tal Anuka, a la cual desconocemos aunque reconocemos. Les invito a echarle un ojo.

Besiños para todiñxs



CONTEXTO
CONTEXTO HISTÓRICO-SOCIAL

- SOCIEDAD:
• Nacimiento del ecologismo
• Avances en el terreno de la biología y psicología
• Protestas estudiantiles por la guerra del Vietnam, lucha contra regímenes antiautoritarios…
• Aparecen los mass-media y el inicio de la era informática abren nuevos horizontes y formulan nuevos interrogantes sociales.
• Optimismo tecnológico.
• Éxitos espaciales (llegada del hombre a la Luna)
• Crítica al poder y a las instituciones
• Concilio Vaticano II


- ECONOMÍA:
• Económicamente hay un optimismo por el final de la II Guerra Mundial.
• Se consolida la clase media en el mundo occidental.
• Aparecn nuevos tipos de marginalidad y nuevas clases “basura”
• Nuevas estructuras de consumo, rápida industrialización y avances que destruyen el medio ambiente.
• Clima de optimismo y confianza.
• Estado del bienestar.


- POLÍTICA:

• Políticamente continúa la Guerra Fría, las tensiones producidas por el colonialismo y los procesos de independencia de los países del Tercer Mundo.


¿CUÁNDO SE EMPIEZA A HABLAR DE DESESCOLARIZACIÓN?

• Principios de los años 70, con escritos de Goodman.
• Su apogeo tiene lugar en la mísma década con la publicación de escritos y documentos elaborados en el CIDOC (centro cultural de México) fundado por Illich y Reimer entre otros.
• La hipótesis de una sociedad sin escuelas desata un debate social acerca de la evolución de los sistemas educativos.
• Dudas sobre la eficacia de los sistemas educativos.
• Consideran que la escuela no puede formar a miembros de una sociedad avanzada en tecnología.



TEORÍA DE LA DESESCOLARIZACIÓN:
Esta teoría debemos relacionarla con el anarquismo, ya que está basada en sus ideales, como es la supresión de toda autoridad constituida, la libertad absoluta del individuo y la implantación de una sociedad libre en que los hombres viven en mutua armonía.

DEFINICIÓN DE EDUCACIÓN:
Es el hecho de ayudar a una persona a conseguir unos conocimientos y unas normas de comportamiento y ayudarla a desarrolar la inteligencia y la personalidad.

DESESCOLARIZACIÓN:
La “desescolarización” se refiere a cualquier enfoque de aprendizaje que resulte menos estructurado, permitiendo al niño perseguir sus propios intereses y permitiendo que aprenda a través de su envolvimiento en el mundo de los adultos. Los niños son enseñados o “disciplinados” por los adultos, los padres que favorecen un método menos estructurado son los llamados “educadores del hogar relajados”.
Pros:
• Poca planificación.
• Captura los “momentos enseñables”.
• Acceso al mundo real.
• Menos probabilidad de “quemarse” académicamente.
• El niño puede indagar tanto como desee.
• Provee un modelo de aprendizaje de discípulo-maestro.

Contras:
• Poco estructurado.
• Puede obviar materias.
• Difícil de analizar el nivel de aprendizaje.
• Ausencia de sentido de seguridad.
• Centrado en el niño.
• Difícil de explicarlo a otros.

La desescolarización voluntaria significa que los padres asumen la responsabilidad de la educación de sus hijos por razones que varían mucho en formas muy distintas, adaptadas a las necesidades de los niños.

PROCESO DE SOCIALIZACIÓN:
La diferencia entre los niños escolarizados y los no escolarizados es:
• Los escolarizados pasan muchas horas al día con muchos niños de la misma edad.
• Los no escolarizados se socializan a través de contactos más individuales con niños, jóvenes y adultos.


LEGALIDAD E ILEGALIDAD:
En España hay un gran número de familias sin escolarizar a sus hijos, las cuales son acusadas de ilegalidad, que prosperan en medio del vacío legal existente entre la Constitución Española (que dice “la enseñanza básica es obligatoria y gratuita” Art. 27.4; pero precedida por la frase “los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones” Art. 27.3) y la LOGSE en la que “enseñanza” se ha transformado en “escolarización”.

Mientras que en EEUU, Canadá, Australia y Reino Unido, los padres que deciden la no escolarización de sus hijos, tras muchos años de lucha, no son acusados de ilegalidad, tras haber visto los excelentes resultados obtenidos por los jóvenes educados en casa.

ESCUELA:
• La escuela: aparece pronto en todas las sociedades donde se ha alcanzado cierto nivel económico y hace posible una acumulación cultural. En el s.XVIII, la Ilustración introdujo la idea de que todos los individuos eran iguales y que la enseñanza debía estar al alcance de todos.
• La enseñanza obligatoria: La implantación de la E.O. y gratuita empieza a introducirse en el s.XIX. las dos funciones que desempeña la escuela son:
- mantener a los niños ocupados mientras sus padres trabajan.
- Enseñarles a respetar y aceptar el orden establecido.

• El fracaso escolar: El argumento esencial contra las ecuelas es que responden las injusticias de la sociedad. La mayoría de los padres creen que sus hijos llegarán más lejos si tienen un mayor rendimiento a través de los títulos obtenidos.
La escuela para sobrevivir, necesita conseguir en los alumnos la capcidad para el autoaprendizaje y la autodisciplina, que permita la “escolarización en casa”. El auténtico fracaso escolar está en que los alumnos:
- aprendan poco.
- No sean capaces de resolver problemas nuevos.
- Solo sepan repetir fórmulas
- No se haya podido desarrollar en ellos el gusto por el saber y la cultura.

1

La familia autoritaria como aparato de educación

Wilhelm Reich y A.S. Neill

Queridas y queridos vagamundos virtuales, si se han topado por aquí con nostrxs, disfrutad de este polémico texto.

por Wilhelm Reich

La familia coercitiva es el primer lugar donde se gesta la atmósfera conservadora. Su prototipo es el triángulo padre-madre-hijo. Dado que la familia es la base o núcleo de la sociedad humana, estudiar sus transformaciones a lo largo de la historia y su función social nos permite comprobar que es el resultado de estructuras económicas determinadas. Nosotros no la consideramos como la piedra angular o la base de la sociedad, sino más bien como un resultado de ciertas condiciones económicas: familia matriarcal, patriarcal, zadruga, patriarcado polígamo o monógamo... Cuando la sexología, la moral y el derecho señalan a la familia como la base del Estado y de la sociedad no se equivocan: la familia autoritaria coercitiva es de modo indisoluble parte integrante y condición sine qua non del Estado y la sociedad autoritarias.
Su cometido de primer orden, aquel por el cual la familia es defendida a ultranza por la ciencia y el derecho conservadores, es el de servir como fábrica de ideologías autoritarias y de estructuras mentales conservadoras. Es el aparato de educación por el que ha de pasar, casi sin excepciones, todo miembro de nuestra sociedad desde el primer hálito de vida. Inculca en el niño la ideología reaccionaria, no únicamente por ser una institución de carácter autoritario, sino como vamos a ver enseguida, por su propia estructura. La familia es el enlace entre la estructura económica de la sociedad conservadora y su superestructura ideológica; su atmósfera reaccionaria se incrusta inexorablemente en cada uno de sus miembros. Por su propia forma y por influencia directa transmite las ideas y actitudes conservadoras al orden social; además, por la estructura sexual de la que nace y que a su vez reproduce, la familia ejerce un influjo conservador directo sobre la sexualidad de los niños. No es un azar que la juventud más reaccionaria sea también la más adicta a la familia, mientras que la juventud revolucionaria es por principio hostil a ella.
Todo esto está en íntima correspondencia con la atmósfera y estructura antisexuales de la familia, así como con las relaciones que tienen sus miembros entre sí.
Por tanto, si consideramos la labor educativa de la familia, debemos examinar dos hechos distintos: primero, la influencia de las ideologías sociales concretas sobre la juventud por medio de la familia; segundo, la influencia inmediata que tiene su estructura triangular por sí misma.
La influencia de la ideología social
Las familias de la alta y de la baja burguesía se diferencian entre sí, y estas a su vez de las de los obreros industriales. Pero en todas ellas predomina la misma atmósfera sexual moralizante. Este moralismo sexual no excluye la moral peculiar de cada clase social; en este punto viven y crecen en compañía. Por ello tomaremos como referencia el tipo predominante de familia: la de clase media baja.
La base de la familia de clase media es la relación al estilo patriarcal del padre con la esposa y con los hijos. El padre es, por así decirlo, el portavoz y representante de autoridad estatal en la familia. Es una especie de sargento, subordinado en el proceso de producción y jefe en su función familiar. Mira desde abajo a sus superiores, se impregna de la ideología dominante, a la que imita, y es todopoderoso con sus inferiores. No se limita a transmitir las ideas de la jerarquía y de la sociedad, sino que las impone.
En cuanto a la ideología sexual, no hay diferencia entre la concepto de matrimonio que tienen las clases medias y la idea básica de familia predominante: el del matrimonio monógamo de por vida. Por miserable y desesperada, por dolorosa e insoportable que sea la situación conyugal y la convivencia familiar, sus miembros están obligados ideológicamente a justificarla tanto hacia dentro como hacia fuera. Por necesidad social se coloca una máscara en el rostro de la miseria y, para idealizar la familia y el matrimonio, se saca de la manga el sentimentalismo familiar omnipresente con sus marbetes de hogar feliz y protector, de puerto tranquilo que, según dicen, es la familia para los niños. Y por el hecho de que en nuestra propia sociedad la situación es aún peor, ya que la sexualidad carece por completo de apoyo material, legal o ideológico, se concluye a la ligera que la familia es una institución natural biológica. El juego de engañarse a sí mismo, así como las proclamas sentimentales, de capital importancia para la creación de esta atmósfera ideológica, son psicológicamente indispensables, ya que contribuyen a que el psiquismo sobrelleve la intolerable situación familiar. Así se explica que el tratamiento de la neurosis, al barrer las ilusiones y poner la cruda verdad ante los ojos, pueda romper los lazos conyugales y familiares.
El fin primordial de la educación desde sus pasos iniciales es preparar a los niños para el matrimonio y para la familia. La formación profesional viene mucho más adelante. La educación negadora de la sexualidad no es un solo un dictado de la atmósfera social; es también la consecuencia necesaria de la represión sexual de los adultos. Sin un alto grado de resignación sexual, la existencia en el ambiente de la familia coercitiva sería imposible.
En la familia conservadora típica, la sexualidad se reviste de una forma específica que moldea la mentalidad del individuo para el matrimonio y la familia. En realidad, el niño queda fijado a sus fases eróticas pregenitales porque la actividad sexual es drásticamente inhibida, al quedar prohibida la masturbación, y desviada hacia las funciones alimenticias y excretoras. La fijación pregenital y la inhibición genital son las causas de un desplazamiento del interés sexual en la dirección del sadismo. Además, se reprime activamente la curiosidad sexual infantil, lo cual entra en abierta contradicción con las condiciones de la vivienda, donde se desarrolla la conducta sexual de los padres y hay un ambiente cargado de sexualidad. Desde luego, los niños se dan cuenta de la situación, aunque la desfiguren e interpreten a su manera.
La inhibición ideológica y educativa de la sexualidad, combinada con la observación de los actos íntimos de los adultos, van enseñando al niño los fundamentos de la hipocresía sexual. Esto se atenúa un poco en las familias obreras, donde las funciones alimenticias y digestivas tienen menos relieve y la actividad genital vive más a sus anchas y es menos tabú. Las contradicciones se suavizan y el acceso a la genitalidad está más despejado para los niños de estas familias. Ahora bien, esto se debe únicamente a las condiciones económicas de la clase obrera. Si un obrero mejora de situación económica y se sitúa más alto en la jerarquía cambia de mentalidad y sus hijos están expuestos a una presión más fuerte de la moralidad conservadora.
Mientras que en la familia conservadora la represión sexual es más o menos completa, se mitiga su efecto en el ambiente obrero porque los niños, las más de las veces, viven abandonados a sí mismos.

La estructura triangular.

Por su estructura triangular, la familia transmite al niño la ideología social conservadora. Freud descubrió que el niño desarrolla afectos sexuales bien definidos, tiernos y sensuales, hacia sus padres; este descubrimiento es fundamental para comprender la evolución sexual del individuo. El llamado Complejo de Edipo designa todas estas relaciones, conocidas tanto por su intensidad como por las extremas consecuencias que tiene para la estructura familiar y el entorno social.
El niño dirige sus primeros impulsos afectivos genitales hacia las personas más cercanas, generalmente los padres. Típicamente el niño ama a su madre y odia a su padre, mientras que la niña hace lo contrario. Estos sentimientos de odio y de celos se impregnan pronto de temor y de culpabilidad. La imposibilidad de satisfacer el deseo incestuoso obliga a la represión del deseo, y de esta represión nacen casi todos los trastornos de la vida sexual posterior.
Sin embargo, no hay que olvidar dos hechos de la máxima importancia para el desenlace de esta experiencia infantil. En primer lugar, no habría represión si el muchacho, aunque forzado a renunciar al incesto, pudiera practicar el onanismo y los juegos genitales infantiles. Los adultos no admiten con agrado este tipo de juegos sexuales (el de los médicos, o el de ser novios) que aparecen de modo espontáneo cuando los niños permanecen largo tiempo reunidos a solas; y como ellos saben que a los mayores no les gustan, lo hacen a escondidas y con sentimientos de culpabilidad que determinarán fijaciones lúbricas perjudiciales. El niño que no participa en estos juegos cuando tiene ocasión demuestra ser un buen alumno del sistema educativo familiar, y al mismo tiempo un candidato seguro a sufrir graves trastornos en su futura vida sexual. Ya no es posible cerrar los ojos ante la evidencia de estos hechos ni escapar a sus consecuencias, imposibles de evitar por la educación autoritaria.
La represión de los impulsos sexuales primarios está condicionada, cualitativa y cuantitativamente, por la manera de pensar y de sentir de los padres, según sean más o menos severos, con una actitud más o menos contraria a la masturbación, etc.
El hecho de que el niño desarrolle su genitalidad en el hogar paterno, en la crítica edad que va de los cuatro a los seis años, le impone las soluciones típicas de la educación familiar. Un niño que desde los tres años fuera educado en la compañía de otros niños y sin la influencia de la fijación a los padres, desarrollaría una sexualidad completamente distinta. No se debe pasar por alto tampoco que la educación individualista de la familia malogra la educación colectiva, aun cuando el niño pase varias horas al día en la guardería. En realidad, la educación familiar tiene mucha más influencia sobre la guardería que al revés.
El niño no puede aludir, entonces, la fijación sexual y autoritaria a los padres. La autoridad paterna, severa o no, le oprime, aunque sólo sea por la desproporción extraordinaria que hay entre su talla y la de sus padres. Muy pronto, la fijación autoritaria se desembaraza de la fijación sexual y la reduce a la existencia inconsciente; luego, cuando los intereses sexuales se dirijan hacia el mundo extrafamiliar, esta fijación autoritaria se alzará entre los intereses sexuales y la realidad como una barrera inhibitoria infranqueable. Precisamente porque esta fijación autoritaria es en gran medida inconsciente, se sustrae a la voluntad. Poco importa que esta fijación inconsciente a la autoridad de los padres tome a menudo la apariencia de rebelión de tipo neurótico. Esta no puede suprimir los intereses sexuales si no es, quizás, bajo la forma de acciones sexuales impulsivas que muestran una conexión patológica entre sexualidad y los sentimientos de culpabilidad. Desarraigar esta fijación es un prerrequisito básico para una vida sexual sana; pero tal como están las cosas hoy en día, pocos lo consiguen.
La fijación a los padres, en su doble aspecto de fijación sexual y de sumisión a la autoridad paterna, hace muy difícil, si no imposible, que los púberes accedan a la realidad sexual y social. El ideal conservador de muchacho pacato y de la muchacha irreprochable, momificados en el infantilismo hasta bien entrada su vida de adultos, es diametralmente opuesto a la idea de una juventud libre e independiente.
Otro signo típico de la educación familiar es que los padres, y en particular la madre, si no está obligada a trabajar fuera de casa, buscan en sus hijos, para gran desgracia de ellos, la gran satisfacción de su vida. Los niños se convierten entonces en animalitos domésticos, a quienes se les puede amar, pero también maltratar a voluntad. Que la actitud emocional de los padres hace a los hijos ineptos para la tarea educativa es una verdad tan conocida que no merece más mención. La miseria conyugal, en la medida en que no se agota en las divergencias de la pareja, se derrama sobre los hijos; esto ya es en si un nuevo prejuicio para su independencia y para su estructura sexual. Pero además crea otro conflicto: su rechazo al matrimonio, por la miseria conyugal que han visto en sus padres. En la pubertad se producen frecuentes tragedias cuando los muchachos, felizmente a salvo ya de la peligrosa educación sexual infantil, intentan también liberarse de las ataduras familiares.
Así pues, la restricción sexual que los adultos deben imponerse para poder tolerar la existencia conyugal y familiar, influye en los hijos. Y como estos, a su vez, por razones económicas, tienen que zambullirse de nuevo en la vida familiar, la restricción sexual se perpetúa de generación en generación.
Puesto que la familia coercitiva, desde el punto de vista económico e ideológico es parte constitutiva de la sociedad autoritaria, sería ingenuo esperar que desaparezcan sus estragos en el marco de esta sociedad. Además, no hay que olvidar que estos estragos son inherentes a la constitución misma de la familia y están fuertemente anclados en cada individuo gracias a mecanismos inconscientes.
A la inhibición sexual que proviene directamente de la fijación a los padres se añaden los sentimientos de culpabilidad derivados del enorme odio acumulado en el transcurso de los muchos años de vida familiar. Si este odio permanece consciente, puede desencadenar una poderosa fuerza revolucionaria; hace que el individuo rompa sus ataduras familiares y podrá convertirse en fuerza motriz de para intervenciones racionales contra las causas reales de este odio.
Si por el contrario, el odio es reprimido, conduce a la fidelidad ciega y la obediencia infantil. Estas actitudes constituyen, más tarde, un inconveniente grave para aquellas personas que quieran alistarse en un movimiento progresista. Tal tipo de individuos podrá abogar por la libertad total y, al mismo tiempo, enviar a sus hijos a la catequesis dominical con la excusa de no hacer sufrir a sus ancianos padres, aunque todo ello vaya en contra de sus convicciones. Presentará todos los síntomas de indecisión y dependencia, consecuencia de su fijación a la familia, y no será un buen militante de la libertad. Idéntica situación familiar puede producir también un individuo revolucionario pero de raíz neurótica, que germina frecuentemente entre los intelectuales de clase media. Sus sentimientos de culpabilidad, mezclados con sus sentimientos revolucionarios, lo hacen un miembro poco seguro del movimiento revolucionario.
La educación sexual familiar daña, por necesidad, la sexualidad del individuo. Si una u otra persona logra desarrollar una vida sexual sana, es de ordinario a expensas de sus lazos familiares. La represión de las necesidades sexuales provoca una debilidad general en las facultades intelectuales y emocionales, sobre todo en lo que respecta a la independencia, a la fuerza de voluntad y a la capacidad crítica. La sociedad autoritaria no se preocupa por la moral en sí; atiende más bien a las alteraciones del organismo psicológico que determinan el anclaje de la moral sexual y forman esa específica estructura ideológica que es la base psíquica colectiva de todo orden social autoritario. La estructura servil es una mezcla de impotencia sexual, angustia, necesidad de contar con un apoyo, veneración a un führer, temor a la autoridad, miedo a la vida y misticismo. Se caracteriza por una lealtad devota, entremezclada con impulsos de rebeldía. El miedo a la sexualidad y la hipocresía sexual caracterizan al filisteo y a su ambiente. Los individuos así estructurados son incapaces de vivir en una auténtica democracia y anulan toda tentativa de instaurar y mantener organizaciones inspiradas en principios auténticamente democráticos. Son el terreno abonado sobre el cual pueden crecer las tendencias dictatoriales o burocráticas de los jefes elegidos democráticamente.

Resumiendo, la función de la familia es doble:

1- Se reproduce a sí misma mutilando sexualmente a los individuos; perpetuándose, la familia patriarcal también perpetúa la represión sexual y sus derivados: transtornos sexuales, neurosis, alienaciones mentales, perversiones y crímenes sexuales.
2- Es el semillero de individuos amedrentados ante la vida y temerosos de la autoridad; así, sin cesar, se perpetúa la posibilidad de que un puñado de dirigentes imponga su voluntad a las masas.
Por eso, la familia tiene para el conservador esa significación peculiar de fortaleza del orden social en el cual cree. Es por esa misma razón, una de las posiciones más encarnizadamente defendidas por la sexología conservadora. Y es que la familia garantiza el mantenimiento del Estado y del organismo social, en el sentido reaccionario.

1






Luego de un largo abandono a nuestras pasiones volvemos. Volvimos para charlar, quizá, de lo que significa para nosotros como progenitores sabotear las leyes de la escolaridad y mandarnos en contra de la imposición sacrificial de donar a nuestros hijos para el bien de la corporación-estado-maquinal-post industrial.

Por ahí lo dijimos algunas vez, hay que parar de aportar ovejitas al rebaño. Hay que aprender de las ovejas negras decimos ahora. La rebeldía que nuestras criaturas nos van mostrando a medida que van creciendo indica que de alguna manera, estamos reprimiéndolas, pues la ley del padre, más allá de las imposiciones mutiterroríficas de la sociedad, está anclada en nuestro conciente/inconciente, y se deja caer cuando menos lo esperamos y en veces, no nos damos ni cuenta.

Es peludo contemplarse en una acción represiva en desmedro de nuestras aspiraciones de libertad o de educación en libertad, amor, deseo y apoyo mutuo. Cometiendo desde nosotros mismos el crimen, nosotros que predicamos la desfachatez total, nos vemos implicados en secuencias de negaciones continuas, que la pequeña salvaje repite en voz alta. No, no no nono nonono nono no- repite esta palabrita, repite y no se cansa y tal vez sea su primer concepto. Lo prohibido, lo que no se hace, lo que no se puede. Nuestra enseñaza esta plagada de estas sutilezas. Intentamos no corromper pero al vernos anclados a la realidad, la manera de conducirnos a la que estamos habituados, se nos impone desde rincones partronales –en el sentido de mandato superior y orden estandarizador-, por todos lados.

La peculiaridad de la infancia hay que dejarla ser, sea como sea, evitar llantos y permitirle a los niños y niñas jugarse con nosotrxs, romperlo todo, degradar al máximo las consignas y los símbolos que enaltecen está cultura del desprecio a la vida y la acumulación de pesares.

Aunque nos cueste esfuerzo. Que se caigan los vasos, que los lápices pinten las paredes, que el pipí en la cama, que la caca en el salón, que ella no quiere usar pañal. El problema es cultural, se sabe, el problema es el equivoco de no entender que la cultura y nuestros instintos no son incompatibles. Pero esto es lo que se ha creado, oponer estas dos fuentes de ser, una contra la otra, el bien contra el mal, civilización y barbarie, etc. Todas las dicotomías son una pura insuficiente ficción, porque está el todo, porque a veces me importa algo y al rato deja de importarme, y listo, no hay nada definitivo, la sonrisa de los niños es el canto salvaje de lo incorregible, de lo no maleable, de lo sin forma.

3

Seguimos....!



Nuestra intención es motivar a los interesados a que No manden a sus hijos a la escuela. Quisiéramos que la educación fuese la armónica transmisión y resignificación de los saberes necesarios para vivir, ¿pero cómo lograrlo? Tenemos mucho que experimentar.

Desde hace mucho que se cuestiona la labor de los establecimientos educacionales, existen bastantes teorías de como aprender o como educar. Diversas metodologías, currículums y didácticas, no obstante, el sistema se perpetua y la institucionalización del saber ha fracasado en todos sus proyectos, excepto en el de modelar sujetos autómatas para que sirvan y mantengan los fines del mercado. Lo que resulta de este proceso es lo que llamamos sociedad, un conglomerado de personas deschavetadas incapaces de sentir/pensar/actuar por/para sí mismas y en beneficio de sí mismas, sino que hacen sin pensar y sin retroalimentar sus expectativas, convertidos en esclavos de las elites y ovejas de los charlatanes que promueven mejores futuros.

Estamos en contra de esto, queremos otras formas de relacionarnos, en donde nuestros deseos encuentran satisfacción y nos sintamos acogidos y apoyados por la comunidad. Buscamos la convivencialidad al ritmo de las bicicletas, ni a pie ni en automóvil.

Nos parece interesante, importante, hereje, difundir y motivar la desescolarización. Estamos convencidos de que mandando a los pequeñuelos a la escuela, incluso al jardín infantil, lo que se consigue es domesticarlos arrebatándoles su inocencia, inculcándoles la competencia, la rivalidad. Pues nos oponemos a cualquier mecanismo de control. En la vida no hay nada que reprimir, muy por el contrario, hay que liberar.

El tema de las escuelas es complejo, pues existen muchos y variados establecimientos, con distintas técnicas y métodos, sistemas de valores, políticas y currículos, en fin. Así de primera, pensamos que lo mejor que los madres pueden hacer es no mandar o retirar a sus hijos de cualquier institución pública o privada que ejecute el modelo tradicional de educación, aquel donde haya método y orden.

Este modelo es el que aplican aquellos que creen que los jóvenes son propensos a las tentaciones, débiles, fascinados por el mal. Para salvarlos hay que aislarlos de la realidad externa, ya que ahí están las tentaciones -dicen. Hay que vigilar a los pequeños demonios para que no sucumban a sus deseos e instintos naturales.

Para esto se requiere una institución pseudo carcelaria. Donde se encierre a los jóvenes y niñ@s por varias horas al día. Este sistema requiere también de pastores y corrales, y para eso están los profesores y las jaulas, digo las aulas.

El profesor solía ser el personaje encargado de organizar y elaborar las materias que han de ser aprendidas, indicar el camino y guiar a sus alumnos por él. El profesor es el modelo a seguir, hay que imitarlo y obedecerle, si no, afírmense, pues la disciplina y el castigo son fundamentales.

Hoy por hoy, pensando en los liceos públicos o privados, el maestro no es más que un monigote, un animador, una radiocasetera que habla y habla y repite. Pues lo que enseña viene dado de antemano en un librito bien bonito, que él solamente debe ejecutar según un manual que esta diseñado para que ella sepa como dirigirlo a sus alumnos. El contenido de estos textos está regulado de acuerdo con las normas morales y éticas que el estado avala y que la iglesia permite, y que el mercado impone, según sea el caso. El pobre profesor, desconectado de su rol histórico, incapaz de crear y fomentar el conocimiento, incapaz de ser parte del proceso de enseñanza/aprendizaje, enajenado de su labor, no es más que un carcelero otro que promueve el consumo del saber envasado. El maestro ya ni siquiera es un simple mediador.

La decadencia del profesorado y las instituciones educacionales, es uno de los efectos de la deconstrución de la vida a escala global, otro más. La pérdida del sentido, la autoagresión y la autorepresión que se fomenta y aplica a/por los espectadores de la época de la simulación, o sea hoy, es parte del proyecto de libertinajizacion de la vida bajo sendos flujos de información y capitales, ninguno de nosotros y ustedes, estamos exentos de este genocidio psico/motriz. En vista esto y otros tantos tontos hechos que se dan hoy en día, lo que nos parece vital es re-crear el sentido de la existencia, reencontrar los valores que nos acerquen a la armonía de vivir satisfaciendo nuestros deseos, re-evolucionando hacia el apoyo mutuo.

Como todos sabemos, es desde la escuela que se comienza a martillar nuestras mentes, y se nos va pintando el círculo de la vida como un trabaja /consume /muere, como un esto es lo que hay si te gusta bien si no no, y salvate como puedas, nosotros te daremos las herramientas que necesitas y tú veras si quieres o no lo mejor para ti. Pero señores, pamplinas, ni ellos nos dan herramientas ni existe lo mejor para nosotros aquí en la sociedad del simulacro. Lo que nos queda es rechazar y re-crearnos, bajo nuevos y prehistóricos preceptos, aislarnos, protegernos, hasta que demos vuelta la tortilla con nuestras acciones.

Sabemos que la cuestión no es fácil, sobre todo porque no estamos habituados a hacernos cargo de nuestras criaturas, hemos sido delegados y delegamos sin cuestionarnos, y esto no puede seguir así.

0

Un mundo sin escuelas

Ivan Illich es uno de nuestros más simpáticos amigotes, sus textos nos estimulan
tanto tanto a desahacernos de los rituales que la sociedad contemporánea nos
tiene embutidos, que lo único que podemos hacer es regalarlos para que
compartamos, así sin más, nuestro plan de fuga....!



Tres demandas radicales


Cualquier diálogo sobre
el conocimiento es en realidad un diálogo sobre el individuo
en sociedad. Un análisis de la crisis actual de la escuela
nos conduce, en consecuencia, a hablar sobre la estructura social
necesaria para facilitar el aprendizaje, para alentar la independencia
y la interrelación personales y para vencer la enajenación.
Este tipo de discurso cae fuera del límite habitual de
la mera preocupación educativa. Conduce, de hecho, a la
enunciación de metas políticas precisas. Tales
metas pueden ser definidas con la mayor claridad distinguiendo
tres clases generales de relaciones en las que una persona debe
comprometerse si desea madurar.

Tener acceso a los hechos ­la información­, tener
acceso a los recursos de producción y hacerse responsable
de las limitaciones con que unos y otros pueden ser aprovechados.
Para madurar una persona necesita, en primer lugar, tener acceso
a las cosas, lugares, procesos, eventos y material informativo.
Garantizar tal acceso es, primariamente, un asunto de quitar
el candado a los privilegiados reductos donde todo eso está
ahora consignado.

El niño pobre y el niño rico son diferentes, en
parte, debido a que lo que para uno es un secreto para el otro
es patente. Al convertir el conocimiento en una mercancía
hemos aprendido a manipularlo como una propiedad privada. El
principio de la propiedad privada se esgrime ahora como la principal
racionalización para justificar que determinados hechos
estén prohibidos a la gente que carezca del pedigree apropiado.
La meta inicial de un programa político destinado a cambiar
la educación mundial es la abolición del derecho
a restringir el acceso a la enseñanza o al aprendizaje.
El derecho al dominio privado es reclamado por los individuos,
pero es protegido y ejercitado en forma más eficaz por
las sociedades anónimas, las burocracias y las naciones-estado.
De hecho, la abolición de este derecho no sería
consecuente con la preservación de la estructura política
o profesional de cualquier nación moderna. Esto significa
más que simplemente mejorar la distribución del
material de enseñanza o facilitar ayuda financiera para
la compra de material didáctico. La abolición de
los secretos trasciende claramente los propósitos convencionales
de la reforma educativa y, sin embargo, es precisamente desde
el punto de vista educativo que la necesidad de declarar esta
amplia ­y quizá inalcanzable­ meta política
se ve más claramente.

El estudiante necesita también tener acceso a las personas
que pueden enseñarle los secretos de sus actividades o
los rudimentos de sus oficios. Al aprendiz diligente no le lleva
mucho tiempo desempeñar las funciones más diversas
o asumir los diferentes papeles. El mejor maestro de un oficio
es, por lo general, quien lo ejerce de manera activa. Tendemos
a olvidar estas cosas en una sociedad en la que los maestros
de carrera monopolizan la iniciación de los alumnos en
todos los campos del conocimiento y descalifican todo tipo de
enseñanza no autorizada dentro de la comunidad. Una meta
política importante es, entonces, proporcionar los incentivos
para que el conocimiento práctico de los oficios sea compartido.

Esta última demanda implica, por supuesto, una visión
mucho más radical del futuro deseable. El acceso a los
oficios y las ocupaciones está restringido no sólo
por el monopolio que sobre ellos ejercen la escuela y los sindicatos:
existe también el hecho de que el desempeño de
un oficio se halla limitado por la escasez de equipo y herramientas.
El conocimiento científico es abrumadoramente dependiente
del uso de herramientas altamente especializadas que deben ser
usadas dentro de estructuras muy complejas dispuestas para la
producción "eficiente" de mercancías
y servicios para los que existe una demanda general, si bien
la oferta es mantenida escasa. Sólo unos cuantos privilegiados
obtienen los beneficios de la investigación médica
más refinada y sólo unos cuantos privilegiados
llegan a obtener el título de médicos. Una minoría,
relativamente pequeña, viajará en los aviones supersónicos,
y sólo unos cuantos pilotos sabrán volar estos
aparatos.

El medio más sencillo de expresar las alternativas a esta
tendencia a la especialización de las necesidades y su
satisfacción es en términos educativos. Es una
cuestión que depende de cuál sea el uso deseable
del conocimiento científico. Con el fin de facilitar un
acceso más igualitario a los beneficios de la ciencia
y disminuir la alienación y el desempleo, debemos apoyar
la incorporación de los últimos adelantos científicos
a herramientas y componentes que estén al alcance de la
gran mayoría de la gente.

La comprensión de las condiciones necesarias para la más
amplia adquisición y aprovechamiento de oficios y habilidades,
nos permite definir una característica fundamental del
socialismo posindustrial: no sirve de nada ­de hecho es fraudulento­
promover la apropiación pública de los medios de
producción en una sociedad industrial y burocrática.
Las fábricas, las carreteras y los camiones pesados pueden
ser "poseídos" simbólicamente por el
pueblo, los mismo que el Producto Nacional Bruto y la Educación
Nacional son obtenidos en su nombre. Pero los medios especializados
de producir mercancías y servicios no pueden ser usados
por la mayoría del pueblo. Sólo las herramientas
que son lo suficientemente baratas y sencillas como para ser
accesibles a toda la gente, herramientas que permiten la asociación
temporal de quienes desean utilizarlas para una ocasión
específica, que hacen posible el surgimiento de metas
específicas a través de su uso, pueden fomentar
el reencuentro del trabajo y el placer, alienados ahora por el
modo industrial de producción.

Reconocer, desde un punto de vista educativo, la prioridad de
garantizar el acceso a herramientas y componentes cuya simplicidad
y durabilidad permiten su uso en una amplia variedad de empresas
creadoras significa, al mismo tiempo, indicar la solución
al problema del desempleo. En una sociedad industrial el desempleo
se experimenta como la triste inactividad de un hombre que no
tiene nada qué hacer y que "no ha aprendido"
lo que podría hacer en tal caso. Puesto que existen pocos
trabajos que sean verdaderamente útiles, el problema es
resuelto generalmente creando más empleos en industrias
de servicios tales como la militar, la administración
pública, la educación o el trabajo social. Consideraciones
de carácter educativo me obligan a recomendar la sustitución
del modo actual de producción industrial, que depende
de un mercado creciente que absorta mercancías cada vez
más complejas y obsolescentes, por un modo de producción
posindustrial que depende de la demanda de herramientas o componentes
que exijan un trabajo intenso y cuya complejidad sea estrictamente
limitada.

La ciencia continuará siendo mantenida artificialmente
en el misterio si sus logros continúan pasando a engrosar
la tecnología al servicio de los profesionales. Si fuera
utilizada para hacer posible un estilo de vida en el cual cada
hombre pudiera disfrutar de alojamiento, servicios médicos,
educación, viajes y diversiones, entonces los científicos
tratarían con mayor empeño de traducir los descubrimientos,
hechos en un lenguaje críptico, al habla normal de la
vida diaria.

1

OBJECIÓN ESCOLAR

OTRA OBJECIÓN DE CONCIENCIA


¿Por qué en pleno siglo XXI, en países desarrollados, algunas familias se oponen a llevar a sus hij@s a la escuela? No se trata de familias «marginales», más bien son familias de un cierto nivel cultural, y el Estado Español no es ajeno a este movimiento que tiene presencia en todas sus comunidades autónomas y que despierta un interés creciente entre l@s madres y padres.

Solemos englobar los motivos que llevan a no escolarizar en cuatro apartados aunque a menudo hay una mezcla de ellos en la toma de decisión.

Motivos ideológicos: muchas familias tienen un cuestionamiento de la visión oficial del mundo y mantienen una forma de vida -ya sea en el aspecto social, laboral, político, de salud, de valores, etc.- que no se contemplan de ninguna manera en el ámbito escolar, quedando arrasadas completamente por el modelo impuesto que pasa a dar así la pauta de «normalidad».

Motivos pedagógicos: en numerosos casos se considera que la mejor manera de aprender no es la que se promueve en la escuela ni el paquete informativo es el más adecuado, más bien al contrario, se suman muchos errores que llevan a l@s padres/madres a buscar otra cosa que muchas veces desemboca en otro tipo de escuela (de diferentes planteamientos pedagógicos o ideológicos aunque suelen tener en común un cierto número de criterios) pero que a veces conduce a plantearse la andadura en solitario, ya sea porque no se encuentre una escuela o grupo afín cerca, o bien porque la investigación que se esté realizando contemple como más adecuada la ausencia de escuela (entendiendo «Escuela» como un ente externo y diferenciado del entorno doméstico).

Motivos emocionales: en la práctica es uno de los motivos más frecuentes. A menudo se trata de madres/padres que nunca se habían cuestionado el no escolarizar pero que empiezan a tener problemas al empezar la escuela (o en años posteriores) y producirse un cambio en el comportamiento del hij@, acompañado de sufrimiento y/u otros trastornos. Por lo general, tratan de solucionarlo hablando con el/la profesor/a, participando en la A.M.P.A., cambiando de centro, acudiendo a un/a psicoterapeuta, etc. Y el no conseguir resultados alentadores les hace plantearse otras posibilidades.

Motivos religiosos: padres/madres con planteamientos religiosos minoritarios, que no encuentran centros escolares donde sus valores sean respetados con coherencia y deciden priorizar este aspecto asumiendo la educación de sus hij@s fuera del sistema escolar. Como vemos, el movimiento de objeción escolar no es un grupo homogéneo y, por ello, la organización diaria de las familias presenta diferencias. Algunas mantienen un trabajo tipo escolar utilizando libros de texto convencionales o ejercicios clásicos. Otras plantean el trabajo por temas que decide el/la propi@ niñ@ según sus intereses, buscando diferentes fuentes de información y profundizando o enfocando el trabajo hasta donde quiera el/la intersad@ o hasta donde se haya negociado. A veces, se ponen horarios fijos; otras familias ponen horarios flexibles o por temporadas, y otras no utilizan horarios destinados a aprender de manera formal porque consideran que no es necesario, ya que l@s niñ@s tienen tanta curiosidad y tanto interés en participar y entender cómo funciona el mundo a su alrededor que siempre están aprendiendo sin que haya que dirigir su atención constantemente hacia algo determinado, pues esto puede hacer caer en el error de no valorar sus intereses y hacer prevalecer los del adulto: sus juicios sobre qué es importante y qué no, produciendo aburrimiento en el/la niñ@ y con ello el desinterés y falta de deseo de aprender, que es una de las cosas que ocurre con frecuencia entre niñ@s escolarizad@s. Esto no quiere decir que se haga exclusivamente lo que quiere el/la niñ@ y que se convierta en el dictador de cualquier acción, pero sí se trata de recuperar el respeto por sus necesidades y deseos (que en nuestra sociedad se ha perdido) como se respetan las de otr@ igual.

En general las familias «sin Escuela» conceden más flexibilidad al aprendizaje, que se adapta a cada niñ@ en vez de que sea éste/a el que se adapte a un programa teórico.Dado que conlleva una mayor dedicación de tiempo, se renuncia de alguna manera a todo lo que en otras familias se ocupa en el horario escolar: largas jornadas laborales (replanteamiento económico), tiempo «personal», etc., compensándolo con el placer de la intensa relación con l@s hij@s y de la coherencia entre el propio pensamiento y la práctica.

Resulta curioso que tantas veces la reacción que se produce entre la gente ante la manifestación de que alguien no lleva a sus hij@s a la escuela sea preguntar: «¿Tú te das cuenta de lo que estás haciendo?. ¿Has pensado en las consecuencias sobre tus hij@s?». Porque si algo han pensado estos padres/madres es precisamente en eso -acertada o equivocadamente, esa es otra cuestión que dividirá el debate... No es un camino fácil el actuar a contracorriente, sin modelo, sin apoyo, bajo presión social... con lo cual est@s madres/padres han dedicado bastante tiempo y energía al tema. Se podría devolver la pregunta: los padres y madres que escolarizan a sus hij@s -cada vez más tempranemente-, ¿lo hacen porque de verdad han pensado que es lo mejor o porque es lo que está impuesto desde el Poder, desde el Pensamiento Unico (aunque poco tiene de pensamiento), desde la necesidad de aparcar a sus hij@s mientras ell@s trabajan/producen como está mandado, desde el automatismo de hacer lo que todo el mundo hace (sin asumir los posibles errores propios), y así resulta que lo más libremente que deciden es en qué centro educativo matricularles?
EL ORIGEN DE LA ESCUELA

Creo que es oportuno plantear una reflexión sobre la Escuela y su origen. Entendemos que la Escuela nace como un medio de protección a la infancia en respuesta a los abusos cometidos en el siglo XIX durante la revolución industrial principalmente, y, en general, para evitar utilizar a l@s niñ@s como mano de obra barata por un lado, y, por otro, para combatir los privilegios de educación y conseguir las mismas oportunidades laborales para tod@s. Esto ha sido lo que ha impulsado a la clase obrera y a la progresía a luchar por el derecho a la Escuela, que ha cumplido una importante función social. Pero tampoco hay que olvidar que el principal objetivo para la escolarización generalizada de la población era sin duda (como demuestran ciertos documentos) la contención de las masas que empezaban a generar problemas con las protestas obreras; se trataba de un proyecto psicológico de sometimiento en el que bajo la apariencia de ventajas y derechos para el estudiante se escondía -se esconde- un amaestramiento de docilidad, una función disciplinadora interiorizada en el propio individuo (para ello es necesario anular el sentimiento grupal, tribal, indiferenciado de un@s con otr@s creando y resaltando continuamente al individuo, al Ego); resulta mucho más eficaz para el control del pueblo que sea el propio individuo el que se someta a los valores neoliberales inculcados, bajo la creencia en su libertad de decisión. De esta manera la coacción externa explícita solo será necesaria de vez en cuando. Así, la rebelión se asocia con un estado patológico, con algún defecto en el individuo rebelde.

Por otro lado, la educación escolarizada no ha hecho desaparecer los privilegios de las élites (pese a los esfuerzos de much@s para la democratización); sí ha hecho surgir una aparente meritocracia en la que algun@s -y solo algun@s- pueden escapar de una baja condición para acceder a otra más privilegiada. Se trabaja para mantener el poder piramidal, no para satisfacer las necesidades de tod@s de forma horizontal.

En cuanto a la protección de los abusos laborales infantiles, quizá sería más lógico hacerla protegiendo a l@s adult@s de esos mismos abusos, pues así no sería necesario que l@s niñ@s trabajaran para ayudar a la economía familiar. Nuestra sociedad ha llegado a demonizar el trabajo infantil porque siempre se asocia con explotación, pero la experiencia laboral justamente remunerada y sin excesos de horarios puede ser interesante también desde el punto de vista educativo; de hecho la jornada escolar y extraescolar de la mayoría de nuestr@s niñ@s se puede considerar una explotación en toda regla ya que no queda espacio para el juego en común, el juego por el juego.

Según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.) de hace unos años, para el 80% de los puestos laborales solo se necesita una preparación de entre seis meses y dos años, ya produciendo (y cobrando) en ese mismo puesto.

Con esto no se está queriendo decir que haya que abolir la Escuela de un plumazo porque hoy por hoy sigue siendo necesaria para la mayoría.Son muy pocas las familias que desean asumir la educación de sus hij@s en casa. Lo que sí hay que reconocer no ya las carencias y/o errores que contiene cualquier modelo educativo (y para eso es necesaria la atención constante en subsanarlos), sino el contrabando oculto, lo que siempre estará en el núcleo de la escuela pese a los cambios de programa y reformas que se hagan, incluso en las escuelas «alternativas». Principalmente se trata de esa sumisión del sujeto a una obediencia extrema al Mercado, al Sistema, un vano personalismo para sembrar la discordia de un posible sentimiento grupal («divide y vencerás»), una sobreinformación inútil para provocar el aburrimiento y una sobreestimulación constante para ocupar todos los recovecos de los sentidos y del pensamiento e impedir que surja algo diferente de lo que hay, un desplazamiento de los saberes útiles de la vida cotidiana en aras de saberes teóricos y lejanos... Todo esto puede parecer quizás muy exagerado a algun@s y crean que l@s chavales no escolarizad@s van a convertirse en adultos rebeldes, inadaptados y marginales. Por lo que podemos ver esto no ocurre así: decíamos antes que l@s niñ@s están deseando participar y entender la vida a su alrededor, no se sienten excluidos si no se les excluye de antemano y tienen una gran viveza y sabiduría para saber adaptarse a su entorno -el instinto de supervivencia-. Si además no se les ha minado la confianza en su capacidad, suelen mantener el entusiasmo por participar en diferentes proyectos a la vez que desarrollan un espíritu crítico y una rica vida emocional, aspectos todos ellos que no conducen a la autodestrucción. De hecho, considero que el Sistema, que tiene tanto poder de absorción para utilizar a su favor cualquier disidencia, en un futuro no muy lejano promoverá la educación sin escuela por sus ventajas, como ahora «promueve» el ecologismo o el pacifismo (ya hay universidades de Estados Unidos -país pionero en la educación en casa- que solicitan estudiantes «unschoolers»). Porque, no nos engañemos, la Escuela no está exclusivamente dentro de unas paredes, la Escuela hoy en dia (en una sociedad culta) es también los medios de comunicación -medios de formación de masas, como ilustrativamente llaman algun@s-: televisión, prensa, cine, publicidad, internet... que aparentemente reflejan la «realidad» pero que la están creando (la publicidad, quizá, es el ejemplo más claro). Y esa Escuela se nos mete dentro (ya hemos visto que es su objetivo principal) y la arrastramos en lo que hagamos. Por eso, lo más difícil es precisamente sacudirse esa Escuela interior para poder redescubrir la Vida, o por lo menos esa ha sido mi experiencia propia y en la que coinciden otras familias con las que hablo. Ya se ha comentado que hay muchas diferencias entre las mismas y, por lo tanto, no todas estarán completamente de acuerdo en todo lo expuesto hasta ahora. Esto no deja de ser la visión de mi grupo familiar que ofrezco para compartir reflexiones con cualquiera que lo desee. Porque nuestra intención no es cerrarnos, ni vivir en una burbuja, ni solo ocuparnos de lo nuestro (que son algunas de las críticas que se hacen)... sino compartir y aportar a la sociedad lo que nos parecer que merece la pena, implicarnos no sólo en consumir pasivamente sino en mejorarla. Y nuestra pequeña experiencia con tres hij@s no escolarizad@s (el mayor ya cerca de los dieciocho años) en busca de una Vida más plena, natural y sencilla, es algo que nos ha aportado gran satisfacción y queremos poner al servicio de otr@s. Por esa razón formamos parte del grupo «Crecer sin Escuela» que desde el año 92 funciona como red de apoyo y animamos a abrir el debate y la reflexión, al margen de la decisión personal que un@ tome con sus hij@s por las circunstancias que le envuelvan. Se trata de juntarse un@s con otr@s para hablar y poner en común las vivencias, y que no nos pase como escribía Machado de aquel erudito: «Aprendió tantas cosas que no tuvo tiempo para pensar en ninguna de ellas».

Isabel Gutiérrez (Crecer Sin Escuela)

1

Presentación




La desescolarización es un importante pase/paso Mágico-político hacia la liberación de los individuos. Pues está de más sabido que las escuelas coartan las posibilidades de que la peculiaridad de cada cual florezca. Aprendemos al ritmo del consumo bailando la danza del progreso
Me parece imprescindible pensarnos en un mundo sin escuelas, sin la estatalización de nuestras criaturas. Oponernos a cooperar con el aporte de obejitas al rebaño del dios capital y actuando de una buena vez por la autogestión de nuestras vidas y las de nuestrxs hij@s.
Desde un punto de vista radical opuesto a la sociedad del hiper consumo/info/autómata/simulo/tecno/imperialismo, nos parece que la opción de desescolarizarnos y crecer sin escuela nos regala una base de libertad que podemos anidar en desmedro de las imposiciones globales y en favor del crecimiento creativo de otra sociedad basada en el principio del placer y en el apoyo mutuo.

Omitiendo argumentos –pues no venimos a convencer sino a buscar apoyo- nos parece que la escuela en casa es la voz de los nuevos tiempos en relación a la educación. Pues está claro que educar no es escolarizar y que la escuela es el cáncer de la infancia.

En vez de aulas proponemos la casa, el jardín, el parque, la playa...
En vez de maestros que sean los propios padres, o amigos cercanos o familiares quienes encaminen...
En vez de currículum reconozcamos la curiosidad de cada cual...
En vez de directoras el autogobierno de los niños, que reine el juego, la imitación y el ocio.

Como esto es sólo el comienzo, queremos presentarles un apartado de la Constitución de Chile.

"10°. El derecho a la educación.
La educación tiene por objeto el pleno desarrollo de la persona en las distintas etapas de su vida.
Los padres tienen el derecho preferente y el deber de educar a sus hijos. Corresponderá al Estado otorgar especial protección al ejercicio de este derecho.
La educación básica es obligatoria, debiendo el Estado financiar un sistema gratuito con tal objeto, destinado a asegurar el acceso a ella de toda la población.
Corresponderá al Estado, asimismo, fomentar el desarrollo de la educación en todos sus niveles; estimular la investigación científica y tecnológica, la creación artística y la protección e incremento del patrimonio cultural de la Nación.
Es deber de la comunidad contribuir al desarrollo y perfeccionamiento de la educación;
11°. La libertad de enseñanza incluye el derecho de abrir, organizar y mantener establecimientos educacionales.
La libertad de enseñanza no tiene otras limitaciones que las impuestas por la moral, las buenas costumbres, el orden público y la seguridad nacional.
La enseñanza reconocida oficialmente no podrá orientarse a propagar tendencia político partidista alguna.
Los padres tienen el derecho de escoger el establecimiento de enseñanza para sus hijos. "

Hasta pronto.....!
Por un mundo Sinescuelas